WIKILEAKS o los límites del periodismo

Mesa redonda: 4 lecturas sobre Wikileaks. De izquierda a derecha: Marcello Serra, Pablo Francescutti, Jorge Lozano, María Jesús Casals y Raúl Magallón

WIKILEAKS o los límites del periodismo

¿Hasta dónde puede el periodismo influir sobre la realidad? En el debate del pasado 23 de febrero que protagonizaron en el audiotrio del Museo Reina Sofía de Madrid las cinco grandes cabeceras a las que Wikileaks cedió su exclusiva (El País, Le Monde, The New York Times, The Guardian y Der Spiegel) quedó patente que este es un fenómeno tecnológico que está determinando gran parte de la agenda-setting mediática, activando el interés por lo internacional, la información de interés público y  resucitando el periodismo de investigación. También que los países árabes están transformando su realidad gracias al acceso a internet, que les permite comunicarse con mayor facilidad y estar mejor informados sobre su situación. En la mesa redonda sobre Wikileaks celebrada el 8 de marzo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid analizamos estos elementos reflexionando sobre cómo se reformula la realidad cuando se redefinen los conceptos y hubo una crítica a modo de recapacitación sobre el uso de grandes palabras como verdad, transparencia o democracia y de la relación de los medios con el poder.

En primer lugar, con el término de verdad sucede como en la mecánica cuántica: los participantes se comportan de modo diferente cuando son observados. Por eso, el semiólogo Jorge Lozano, de la UCM, apunta que cuando hablamos de la Verdad o del panóptikon la información siempre depende del punto de vista del observador, filtro por el que pasa la realidad que percibe e interpreta. En el caso de la transparencia existen límites en el contraste de la información: ¿hasta dónde se puede refutar la información de los documentos filtrados y de fuentes oficiales y determinar la importancia de lo que es secreto o confidencial y de lo que no lo es? Por eso Lozano sostiene que entre la verdad, la mentira, el secreto y su combinación se produce un efecto de sentido denominado «efecto de realidad» que pivota entre estas palabras. En cuanto a la tercera cuestión, la democracia, supone un enerome riesgo el endiosar este ideal, crear incluso un concepto absoluto de superioridad moral, paso previo para querer imponerlo a la fuerza. Es decir, convertirlo en un fin que justifique intervenciones armadas en una lucha contra el terrorismo que termine derivando en una lucha armada por la democracia. Existe un peligro de manipulación del lenguaje en nombre de las grandes palabras y de los marcos para seguir perpetuando intervenciones militares.

Es notable la profundidad con que está arraigando el nuevo marco de la democracia junto al de la seguridad desde las primeras filtraciones y cómo la lucha contra el terrorismo se abre a nuevos frentes. El poder busca salvaguardar su imagen e intereses amparándose en la legislación, para lo que activa el marco del miedo al calificar de terroristas a las organizaciones responsables de filtrar informaciones como Anonymus. Estas circunstancias influyen sobre la redefinición de conceptos como el de seguridad, terrorismo, intimidad, carácter público y privado, y estas nuevas formulaciones, a su vez, sobre la realidad. Así, los mandatarios, reedificando el lenguaje pueden modificar el entorno ajustando las leyes a sus intereses. El problema, de nuevo, vuelve a ser que los medios usen las mismas palabras y marcos que los gobernantes.

Una última observación es que no todo depende en última instancia del periodismo o de lo bien informada que esté una sociedad, porque ésta puede estar sometida a una dictadura y tener medios insuficientes para luchar contra la autoridad o cambiar su realidad. Son las luchas sociales en el norte de África y Oriente Medio, las revoluciones, la «inteligencia conectiva» que refiere Raúl Magallón, de la Universidad Carlos III de Madrid, y la larga resistencia de estos ciudadanos lo que importa. Lo mismo sucede con el periodismo. Puede que después de publicar informaciones de gran alcance internacional no se consiga gran cosa en el mundo porque la opinión pública no sea el último factor decisivo. O puede que sí.

Texto y foto: Jesu Marín Auñón

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  •  Artículo sobre la actividad académica del MUIP:

Martes, 8 de marzo de 2011. Comienzo: 17 horas. Finalización: 19:45. Facultad de Ciencias de la Información, Edificio Nuevo, Sala de conferencias. Universidad Complutense de Madrid.

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