Camas de hierba: poesía para compartir el mundo, para celebrar la belleza

Camas de hierba

Héctor Acebo

Ediciones Vitrubio, Madrid, 2011

Por Antonio Dueñas

 Este poemario es el primer libro de Héctor Acebo. Presumiblemente Héctor superó pronto

la “fiebre romántica” del poeta adolescente, presumiblemente durante el bachillerato allá por tierras astur-galaicas; asimiló la imagen atrevida, la libertad expresiva de surrealistas y simbolistas, la pirueta y la paradoja del sinsentido en sus primeros años de universitario para llegar a una temprana madurez poética donde se mezclan tradición, ironía, humor, atrevimiento y una extraña capacidad para afinar el verso, para encontrar el metro justo, para dar con la palabra más certera.

Antonio Martínez Sarrión y Héctor Acebo

Nada es casual, sin embargo. Conozco al poeta desde que llegó a nuestra Facultad de Ciencias de la Información y sé de sus apasionadas lecturas de Claudio Rodríguez y de Valente, de Martínez Sarrión y de Gimferrer, de Baudelaire y de Yeats, de T.S. Eliot o del mismísimo Leopoldo María Panero. Su gran valor estriba en parte en esta capacidad para reposar, rumiar y representar de nuevo una realidad poética que asume siempre una visión de sano “desapego”, muy propia de quien, consciente de su trabajo y de su pasión por la poesía, no es capaz (afortunadamente) de tomarse demasiado en serio. Todo poeta construye, representa e interpreta un mundo, el propio mundo (que a veces coincide con el de los demás) y Héctor Acebo ha comenzado a ofrecernos el suyo: personal y compartido, humano y festivo; un mundo de celebración de la belleza (femenina, sobre todo) a través de las raíces de la tierra, de la civilización casi perdida del campo y de la hierba, de los ancestros, de los urbanitas recién descubiertos y de la magia de los bordes del maestro Cunqueiro.

 Me permito transcribir este estupendo poema que lleva por título Orgásmica:

 Me da igual que te alimentes

a base de sándwiches e internautas,

puedo soportar (¡ay!) el grosor de tus tobillos,

ya me he acostumbrado a tu maquillaje circense,

pero no me pidas, revuelta y azulada,

no me pidas que pase a limpio lo que piensas:

ya se ha acabado el poema.

Héctor Acebo es periodista, escritor y poeta. Es estudiante del MUIP.

Su bitácora: http://llavedeloscampos.blogspot.com/

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