El estilo de vida de los Dong

El estilo de vida de los Dong

por Zhao Zemei 

Entre un mar de árboles, en el valle escondido en las montañas, entre las colinas suaves, con el clima templado y húmedo, bajo el banco de las nieblas, junto con las terrazas de arroz, se oyen los cantos de los pájaros, se contemplan los colores llamativos de las trajes tradicionales, se anotan las casas típicas construidas de maderas, saltan a la vista los puentes cruzados por los arroyos con techos adornados y, por fín, aparece una construcción en forma de un gran árbol, con los pisos pintados y adornados de figuras tanto de animales como de plantas, incluidas legendas tradicionales chinas.

Torre de Tambor, el símbolo espíritual de la cultura Dong

Es una Torre de Tambor, que ha sido el símbolo espíritual de la cultura Dong. Los Dongs consideran la Torre de Tambor como un lugar sagrado de la población, como un sitio que está lleno de emociones, sentimientos y recuerdos hacia sus antepasados, como un refugio y respaldo sentimental para que los Dongs puedan descargar su desgracia y recuperar la alegría, como un paisaje que conecta el mundo natural y el mundo del ser humano y que representa y garantiza la armonía tanto entre el ser humano y la naturaleza como entre las personas, como un lazo cálido que reúne a los Dong para que se ayuden y se apoyen tanto en los momentos de alegría como en los momentos de sufrimiento, como una imagen concluida que representa la identidad única basada en su propia histora y cultura y, por último, como un estadio que comunica con el pasado y proyecta hacia el futuro.

Un día festivo de los Dong: alrededor de la Torre del Tambor se presenta una muchedumbre de gente vestida con trajes tradicionales. Se oye la Gran Canción de Dong, se oye el sonido nutrido de la naturaleza y desarrollado por la gente que vive en ella. Se dice que es un milagro de la naturaleza.

 “La comida nutre el cuerpo y el canto el corazón” y “Para sobrevivir hay que comer y para alegrarse hay que cantar”.

Lulu es una mujer de 30 años, que interpreta la primera voz del coro. “La forma de cantar es bien diferente de la forma corriente”, dice, “la canción se desarrolla según los pasos siguientes: la primera voz dirige la melodía principal al coro con una frase definida y los demás miembros del mismo la repiten y la desarrollan”. Según su indicación, se da cuenta de que a medida que la primera voz añade color a la melodía principal mostrando el talento y realzando un buen efecto de la canción, los demás miembros realizan la réplica añadiendo matices y adornos, de esta forma poco a poco y paso a paso, va surgiendo el canto polifónico logrando una melodía armoniosa y natural basándose en la voz principal.

Sin embargo, es muy curioso que en todo momento, sólo se oye la interpretación de cantos dialogados, polifónicos y armoniosos sin que aparezca la figura de un director, ni tampoco se oigan acompañamientos de instrumentos musicales. “Es la Gran Canción de Dong, y los Dong la cantamos siguiendo la armonía interior de las personas que interpretan la melodía, y por eso, el acompañamiento musical viene del mismo coro”, sigue explicando Lulu. Así que el coro de los Dong es un coro polifónico, ¡sin banda ni director!

El Dong es un grupo étnico minoritario que vive habitualmente en el oeste de China. Su identidad cultural se remonta a la época de antes de Cristo, así que en las literaturas anterior de la Dinastía Qin (221-206 a.C), a los antepasados de los Dong se les conocieron como “Qian Shou”. A la largo de la historia, los Dong han mantenido una convivencia respetuosa y recíproca con el grupo mayoritario Han. En los últimos tiempos, los Dong han resultado muy interesantes a la gente gracias tanto a sus interpretaciones musicales como a su estilo de vida originario.

Los Dong son únicos en cuanto a habilidad musical, ellos aprenden a cantar de oído desde la infancia, sin contar con libros ni estudiar notas musicales, es decir, ellos nunca han recibido una formación musical académica y desconocen el significado técnico de armonía, intervalo y otros términos musicales. Sin embargo, han sorprendido al mundo con sus habilidades musicales. Se trata de una habilidad innata que se lleva en la sangre, y ellos la conservan y la desarrollan  de generación en generación. De hecho, la minoría Dong ha sido considerada como una de las minorías más musicales de China y, el descubrimiento de la capacidad de interpretar melodías polifónicas sin conocimientos musicales académicos ha sido tan sorprendente que despierta un abanico de curiosidades dentro y fuera de la comunidad de los expertos en música y ha hecho que la antigua confirmación de que los chinos no saben cantar un coro polifónico quede sin fundamento. Es más, la Gran Canción de Dong ha sido nombrada como  patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO (Unitad Nations Educational, scientific and Cultural Organización) desde 2009.

Los Dong usan dos frases célebres para referirse a los sentimientos que despierta la música: “La comida nutre el cuerpo y el canto el corazón” y “Para sobrevivir hay que comer y para alegrarse hay que cantar”. De ahí que todos ellos sepan cantar y lo cierto es que tanto cantar en solitario como en grupo ha sido una parte activa e inseparable de su vida.

Los Dong tienen su propio idioma, el grupo de Zhuang-Dong, que pertenece a la familia de las lenguas sino-tibetanas. Sin embargo, los Dong no tenían escritura propia, por eso, a veces usaban caracteres chinos para representar los sonidos de las palabras. En 1958 se creó un sistema alfabético de escritura fonética que demuestra que es muy útil para aquellos que no conocen los caracteres chinos. En la actualidad, la mayoría de los Dong son capaces de dominar la lengua de Han (el chino mandarín o su dialecto).

A lo largo de la historia los Dong han conservado su propia cultura a través de las interpretaciones musicales. Así que de boca a boca, de canción en canción, su lenguaje musical ha servido como una vía factible y efectiva para transmitir los sentimientos y conocimientos de generación en generación.

Las hojas de los árboles: instrumentos musicales.

A pesar de que en ocasiones -como la interpretación de la Gran Canción de Dong– los Dong cantan sin acompañamiento de instrumentos musicales, tienen un número considerable de instrumentos hechos de madera o de bambú. Los instrumentos de maderas son: Pipa, Niutuiqin, Huqin, etc.; los instrumentos hechos de bambú son: Xiao, Dongdi (la flauta autóctona), Lusheng, etc. Cabe destacar que el Xiao y el Dongdi han tenido una gran influencia en la interpretación musical tradicional china por ser dos componentes importantes de la familia de instrumentos tradicionales.

Sin embargo, lo más sorprendente es la capacidad de manejar las hojas de los árboles para producir música. Más bien son los hombres quienes son capaces de poner las hojas tiernamente entre los labios e interpretar una canción melodiosa y dulce. “Los Dong suelen trabajar en el campo, en primavera, cuando las flores florecen; durante el descanso del trabajo, los Dong tocan música con hojas de árboles”, cuenta Lulu. “Para nosotros, la música refuerza el espíritu y aumenta la habilidad y capacidad para conseguir un trabajo bien hecho hasta que la música baje la presión y cure la enfermedad.”

En las épocas de primavera y verano, la música producida por las hojas de los árboles se expande por todas partes: en los valles, en las terrazas de arroz y en las orillas de los arroyos, hasta que la música llega al corazón de la gente. Lo más sorprendente es que cuando los Dong tocan las hojas de los árboles sentados en la cima de una colina, les vienen a buscar los pájaros que disfrutan de la música y ¡participan!

Crear música con las hojas de los árboles

Vestimenta natural: equilibro entre los colores y las formas que reflejan la armonía universal

Los Dong mantienen su estilo de vida originario y conservan los conceptos respetuosos con el mantenimiento de la armonía entre el ser humano y la naturaleza, dado que para ellos la armonía entre el ser humano y la naturaleza es primordial. Así que tanto la vestimenta como la construcción de su residencia representan un alto grado de equilibro entre los colores y las formas que reflejan la armonía universal. Para ellos la armonía es representada a través de la interpretación musical, de su lugar de asentamiento y su entorno, de la construcción de su residencia y de la vestimenta.

De hecho, la vestimenta ha sido hilada y teñida a mano con tintes naturales. Las mujeres Dong suelen llevar pantalones largos y blusas largas hasta la rodilla con abotonado delante, las mangas estrechas y un delantal que cubre el pecho, además de cortas faldas plisadas y polainas. En ocasiones, las mujeres importantes visten con gargantillas de muchas hebras, collares, pulseras, anillos, pendientes y adornos de plata de diseños finos y decorativos. Los colores utilizados suelen ser el blanco, el negro, el azul y el púrpura. Los hombres suelen vestir chaquetas cortas abrochadas por delante. En algunas regiones también utilizan turbantes.

En general, las mujeres suelen ser expertas en hilar y bordar, y les gusta bordar patrones con dibujos de animales, plantas, objetos, e incluso personajes de leyendas. También son expertas en el arte de la pintura, el grabado en tela y la ornametación de la vestimenta.

Las residencias de los Dong: armonía entre el ser humano y la naturaleza

A lo largo de la historia, las zonas de sus asentamientos siempre han tenido mucho que ver con lugares de clima cálido y abundantes lluvias, además, las casas de los Dong normalmente se sitúan a los pies de las colinas y están rodeadas de arroyos. La construcción de la residencia de los Dong concuerda con los principios del Feng Shui, lo cual explica que la residencia próxima a montañas y arroyos pueda recibir la energía de la naturaleza y según el Taoísmo, esa energía aumentará la energía humana.

Los tres tesoros de la cultura Dong son la Gran Canción de Dong, la Torre del Tambor y el Puente de Viento y Lluvia, los dos últimos son característicos de la residencia Dong.

La Torre del Tambor es el centro de su residencia. Las viviendas y los demás edificios están construidos alrededor de la Torre del Tambor, como si ésta fuera la luna y las demás construcciones fueran las estrellas, lo cual refleja la armonía de la naturaleza y la circulación de energías correspondientes.

Residencia de los Dong

Para los Dong, los edificios de uso público deben ser construidos por todos y demuestran una indiscutible solidaridad. Así que los materiales de construcción provienen de cada familia y la mano de obra es de los mismos vecinos del pueblo. En los edificios de uso público, tanto la Torre del Tambor como el Puente de Viento y Lluvia son construidos mediante mortajas cinceladas, sin que se utilicen clavos de hierro, cuya siginficación es demostrar la solidaridad e interconexión entre las diferentes piezas de construcción, dado que todas las piezas tales como las vigas, arcos y postes verticales han sido colocadas mediante ensamblaje. Los edificios de uso público se caracterizan por tener una estructura firme, lo cual garantiza la solidaridad y armonía entre los vecinos, y en consecuencia se logra alcanzar la  prosperidad.

El Puente de Viento y Lluvia es otro edificio emblemático de las residencias Dong. Sabiendo que a los Dong les gusta vivir cerca de los arroyos, y por la necesidad de cruzarlos diariamente, construyen puentes por todas partes. Además, la zona donde viven los Dong representa un aspecto lluvioso; para no mojarse y cruzar los arroyos fácilmente, han sido capaces de construir ¡puentes con techo!

Los puentes se construyen con madera, cuya proyección incluye aleros y dispositivos de bloqueo de azulejos. Como otros tipos de edificios públicos, las columnas y las tablas han sido diseñadas para encajar perfectamente sin utilizar clavos.

Puente de viento y lluvia

La estructura de los puentes es ingeniosa y de estilo elegante y va acompañada de techos formados por grandes árboles y adornos de pinturas que representan las escenas de los cuentos populares de los Dong, los héroes legendarios, los paisajes, los animales y las actividades durante los tiempos festivos. Por otro lado, los aspectos de la vida diaria también son retratados con pinturas de colores, como los instrumentos musicales, la caza, las actividades cotidianas de hilar, tejer, teñir y cocinar. Dentro del puente, hay unos bancos que sirven para que los transeúntes descansen, contemplando el paisaje y charlando con los amigos. La vida debajo de los puentes se ha convertido en una experiencia placentera para los Dong.

En opinión de los Dong, el Puente de Viento y Lluvia es un “puente de vida” para conectar el mundo de las tinieblas con el mundo actual, también es un “puente de bendición” para proteger a su pueblo y obtener fortuna.

Terrazas de arroz: el arte de estampar la tierra

Por tradición, los Dong se dedican a la agricultura, fundamentalmente al cultivo de arroz. Los cultivos de los Dong se caracterizan por la conservación de las terrazas en colinas. En todo el mundo, el desarrollo de este tipo de construcciones aterrazadas escalonadas tiene relación directa con la falta de terrenos de cultivos llanos, estando íntimamente ligado a períodos con una alta densidad demográfica. La creación y el uso de terrazas requiere movilizar una gran cantidad de mano de obra para su construcción y mantenimiento, lo cual termina por abandonarse una vez se reduce el crecimiento demográfico y ya no se requiere ponerlos en producción. Sin embargo, los Dong siguen cultivando en las terrazas de arroz hasta hoy en día.

las terrazas de arroz

La manera de construir las terrazas de arroz representa el amor que sienten los Dong hacia la tierra, como si fueran dibujos estampados en las colinas, todo eso refleja la armonía dentro y fuera del corazón de la gente, así como la paz, la tranquilidad y el encanto de vivir involucrando en la naturaleza.

El estilo de vida originario: un punto de mira en el proceso del desarrollo sostenible

El estilo de vida originario de los Dong se representa en todos los aspectos, tales como la interpretación musical, la vestimenta, la residencia, las actividades económicas, etc. En general, su empeño por mantener la armonía entre el ser humano y la naturaleza, el respeto hacia el mundo natural y la contribución a la solidaridad ha sido considerablemente llamativo y significativo en nuestra época, la cual desgraciadamente, está marcada por las nuevas tecnologías surgidas y la fragmentación social existente.

En definitiva, el estilo de vida originario de los Dong podrá servir como punto de interés para reflexionar sobre el desarrollo sostenible y la ecoética en este momento caracterizado por los desequilibrios entre un alto nivel de desarrollo tecnológico y la degradación del ecosistema junto con los infrenables desastres naturales.

“Debemos entre todos conservar nuestra cultura y conseguir el modo de actuar para generar un desarrollo sostenible. A lo largo de más de dos mil años, los Dong hemos mantenido nuestras costumbres intactas gracias a la solidaridad existente que promueve los sentimientos hacia el propio desarrollo de esta cultura mileraria con el fin de llegar a esta nueva época sin perder esa indentidad cultural”, dice Lulu.

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Zhao Zemei es alumna del Máster en Investigación en Periodismo: discurso y comunicación (MuiP)
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