Clara Janés: La poesía turca contemporánea

Conferencia de Clara Janés en las Jornadas de Turquía (22 de octubre de 2012) celebradas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

 La poesía turca contemporánea

Es para mí una empresa gozosa hablar de la poesía turca contemporánea, pues se trata de comunicar un amor que hace años me alimenta, pero es también una empresa difícil porque implica abarcar un terreno inmenso. En ese terreno pude entrar gracias a la labor de Solimán Salom, cuyos esfuerzos por dar a conocer la poesía de su país no cesaron hasta el último día de su vida, por ello quiero que sea su nombre el primero aquí invocado y recordado.

 La poesía turca contemporánea es una de las más extraordinarias y vivas que conozco y requeriría ella sola varios cursos de estudio. Dado que contamos sólo con una hora y que no soy una especialista, sino una entusiasta, he pensado que lo mejor será dejarme llevar por mi impulso y olvidar todo rigor académico. Para situarmos, de todos modos, citaré unas palabras de Solimán Salom, que en el prólogo a su antología de la poesía turca contemporánea, escribió:

 “Exceptuado el paso relámpago de Yunus Emré (1275-1350) -lírico y místico medieval de valor universal- hasta el siglo XIX, la poesía turca estuvo totalmente dominada por las corrientes estéticas orientales. Sin querer ignorar la poesía popular anterior al islamismo y arraigada en el alma del pueblo turco, tenemos que reconocer que, durante diez siglos, la gran poesía en Turquía fue representada por la poesía de la corte o poesía del <<Diván>>, que es métrica y posee dos características principales: juegos de palabras y juegos de sonidos. En cuanto a los primeros, dominan la inteligencia, las bellas metáforas, las comparaciones delicadas, las palabras arrulladoras, los cantos a la mujer soñada. Los segundos, representan el dominio de la armonía, las rimas ricas y sonoras. La poesía del <<Diván>> es la poesía clásica de la literatura turca. La literatura persa le ha servido directamente de modelo y de ejemplo. Al contrario de la poesía popular que utiliza el turco puro, el idioma empleado por la poesía del <<Diván>> es una mezcla de turco, árabe y persa. La cultura islámica ha tenido igualmente un papel predominante en este sistema poético, cuyas bases se remontan al siglo XIII. (Sin embargo, encontramos en el siglo XIII magníficos poetas populares que emplean un turco puro, con un lirismo intenso, verdaderamente asombroso para aquella época y aquellas regiones. Yunus Emré es un poeta tan profundamente lírico que se ha llamado el François Villon turco)”

Yunus Emré

Como traductora de Yunus Emré, me tienta, antes de empezar con los poetas actuales, y como breve prólogo, acercarme a este primer gran poeta en lengua turca.  Hice la de Yunus Emré en colaboración con Gurçan Turkoğlu, entonces consejero de la Embajada de Turquía en Madrid, actualmente embajador ante la Unesco en París.

Como hemos visto, Yunus Emré fue la primer a voz poética destacada que empleó el turco coloquial en una época en que los escritores cultos del país escribían en persa. Pero no sólo por ello tuvo un gran auditorio -con lo que contribuyó a fijar la lengua- sino debido a la gran belleza de sus poemas y a la altura de su mensaje, un mensaje de amor divino que, en definitiva, es, como veréis, sencillamente de amor. No cuesta imaginarlo como derviche errante por los caminos, entonando poemas como éste:

Escuchad, amigos míos,

el amor un sol parece,

el corazón que no ama

piedra parece.

¿Qué crece en tal corazón?

Su lengua humea veneno

y, siendo su habla suave,

su verbo pugna parece.

Arde el corazón amante

y como cera se funde,

los corazones de piedra

inviernos duros parecen.

Al umbral de ese Sultán,

ante su presencia santa,

estrella de enamorados,

perpetuo heraldo parece.

Deja tales reflexiones, Yunus,

y deja ese bosquecillo.

El que alcanza la Verdad amor requiere.

Y así derviche parece.

Y ahora empezaremos con los poetas turcos contemporáneos. Leí por primera vez estos poetas en el año 64, gracias a la ya mencionada antología de Solimán Salom. Mi entusiasmo me llevó incluso a conocer a éste y hacer con él alguna traducción. Viendo ahora su libro me encuentro que en casi cada página hay un poema señalado, lo que indica lo hermosos que resultaron a mis ojos. La poesía turca inició su proceso evolutivo hacia la modernidad a mediados del siglo diecinueve con la apertura a occidente, y de modo concreto a la poesía simbolista francesa, y tuvo su eclosión un siglo después gracias a dos voces extraordinarias: Ahmet Hashim y Yahya Kemal Beyatli. Ambos se movían aún en la poesía del <<Diván>>, escrita en la difícil métrica del aruz que, como hemos visto por el texto de Solimán Salom, estaba llena de juegos de palabras y sonidos y se basaba en formulismos árabes y persas, de modo que llegó a convertirse en una poesía barroca descriptiva de sentimientos ficticios. Estos dos poetas saltaron por encima de los convencionalismos y alcanzaron una honda simplicidad. Ahmet Hashim encabezó el movimiento Aurora del porvenir y aplicó el simbolismo sin apartarse de sus raíces turcas. Yahya Kemal se consideró a sí mismo como “el futuro con raíces en el pasado”. En ambos, con todo, detectamos un aliento innovador.

Ahmet Hashim

Leeré, pues, ahora poemas de estos dos autores. Ahmet Hashim nació en Bagdad en 1884 y murió en Estambul en 1933, donde reposan sus restos en el cementerio de Eyüp, a orillas del Cuerno de Oro. Con Çala Soykán traduje su libro Los pájaros del lagoal que pertenecen estos poemas, donde podemos detectar la atmósfera simbolista de noche, luna y lago:

MEDIODIA

Grandes flores de perla se abren en las verdes aguas

Poemas de sueño recitan al agua animalillos de plata

Sin fuerza ni deseo, se detienen sobre el río

Ebrias de rayos del sol, las hijas del sueño y del espejismo,

MEDIANOCHE

Y de repente cuando la luna cae en la lejanía de las aguas

La superficie del lago recuerda las aguas de mi alma

Dentro del alma un extraño nenúfar su luz descubre

Y con vigor y fuerza brilla sobre todas las penas

Deseo al final de un día

En el cerco de mis ojos fatigados

Nació el día como rosas

Como rosas… inmensas e infinitas

Rosas que gemían más que juncos

Detrás de ellas, ¡ay!, amanecía

Desde las torres de oro, los pájaros

Una vez más anuncian que la vida se repite

¿Son estos los pájaros que cada noche

viajan por nuestros mundos interiores­?

La noche, la noche, de nuevo la noche

Si miro el agua es un cinturón de oro

El cielo sobre mí es un arco encantado

La noche, la noche, de nuevo la noche

Ahora quisiera ser un junco de los lagos

Ivan Konstantinovich Aivazovsky (1817-1900): vista de Constantinopla y del Bósforo

 

Yahya Kemal Beyatli

Yahya Kemal (1884-1958), dominó el árabe, el persa y el francés, estudió en París y fue diputado en el Parlamento y embajador en Polonia, España y Pakistán. Traduje dos poemas suyos con Solimán Salom, y esto tiene una historia… Sus poemas se publicaron en revistas y no aparecieron en libro hasta después de su muerte.  Cantor incansable de Estambul, ciudad que presenta bajo el prisma simbolista, envuelta en una atmósfera muy parecida a la que hemos visto dominaba en los versos de Ahmet Hashim. Primero, de todos modos, leeré un poema dedicado a España, que, para esta ocasión, hemos traducido Çagla Soykán y yo:

DANZA EN ANDALUCÍA

Castañuelas, mantón y rosa. Todo el ímpetu de la danza en el  jardín…

Esta noche del deseo, tres veces carmesí es Andalucía…

La mágica canción de amor florece en miles de bocas.

Esta noche, España repica en las castañuelas con alegría.

Como un giro de abanico nacen sus repentinas vueltas,

Sus quiebros de cintura, su desvelar y velar con coquetería…

Nuestros ojos ya solamente desean ese color carmesí.

Esta noche a oleadas está España en el mantón de Manila.

Su pelo con picardía hace rizos en la frente,

En su pecho, de las rosas de Granada bandolera, la más bonita.

Una copa dorada en cada mano, en cada pecho el sol,

Esta noche toda España entregada late en su rosa encendida.

En plena danza hace una pausa y vuelve a bailar, como si andara,

Da un giro con la cabeza y, como si matara, mira.

Piel de flor, labios de brasa, ojos de carbón, delineados…

El diablo tienta a besarla cien veces y a estrecharla contra el pecho.

Por el mantón que deslumbra, por la rosa que enamora

Y por las exaltantes castañuelas, nace un “olé” de cada seno.

Y ahora vamos con los poemas impregnados del espíritu simbolista que caracteriza la poesía de Yahya Kemal:

FIN DE SEPTIEMBRE

Ya se acortan los días. Los ancianos de Kanlidja,

uno por uno, recuerdan los pasados otoños…

Nuestra existencia es demasiado corta para amar este rincón.

¡Si los veranos no acabaran lentamente, ni disminuyeran los días!

Bebimos este raro brebaje durante años, no nos satisfizo.

Para un placer así no basta una sola existencia, ¡qué lástima!

El morir forma parte del destino, esto no nos asusta,

¡pero es tan duro el dolor que se siente al alejarse de la patria!

No volver a esta orilla nunca más, desde la noche de la muerte,

supone una nostalgia interminable, peor aún que la misma muerte.

NOCHE

Mientras Kandilli ondea en los sueños,

arrastramos el claro de luna sobre las aguas.

Era un camino reluciente, plateado.

Hemos andado. Sin hablar jamás del regreso.

Sueños los montes, fantasmas los árboles,

las colinas reposan en las aguas tranquilas.

El fin de la estación es un tiempo

que se parece a una música perdida.

Nos hemos ido, nos hemos perdido, a lo lejos,

antes de que el sueño finalice con el alba.

GAZEL DE ÇUBUKLU

¡Tira lentamente de los remos, no despiertes al claro de luna,

no despiertes al agua sumergida en un mundo de sueños!

Duerme la tierra en brazos de la primavera,

¡que dure el sueño hasta el amanecer, que no despierte!

¡Que el mundo permanezca envuelto en esta música celeste!

¡Que ni un solo ruido se desvele en el gozo de esta noche!

¡Oh rosa, di al ruiseñor que siga quedo,

que no turbe al amigo, ebrio de dicha en el jardín de rosas!

No vale la pena, Kemal, abrir los ojos para cerrar la vida.

Deja que la heroica palabra –de este sueño- no despierte.

Con Ahmet Hashim y Yahya Kemal, como he dicho, estábamos aún en el verso clásico, escrito con rima, pero innovador. La instauración de la república,  en 1923, había favorecido los cambios literarios. El imperio desmembrado, se había reducido a su primitiva esencia y el pueblo se había vuelto hacia sí mismo y su lengua. Pocos años después del cambio político, el verso silábico sustituía definitivamente al verso métrico. Junto al impulso dado a la lírica por Ahmet Hashim y Yahya Kemal, por una parte los silabistas ganaban adeptos y por otra algunos poetas empezaban de modo independiente a modificar el sistema de versificación. Nazim Hikmet fue el primero que escribió en verso libre. Su obra 835 líneas, que data de 1929, constituyó a la vez una reacción tanto a la poesía clásica como a la nacionalista, que carecía de originalidad. A partir de entonces siguió la evolución hacia la modernidad con autores como Behcet Necatigil (1916-1979) y Fazil Hüsnü Dağlarca.

Desbrozado el terreno, los movimientos que se producían en Europa entre 1930 y 1940, que tendían a negar lo que se escribió antes de la guerra, tuvieron su eco en Turquía. Surgió entonces un grupo constituido por tres jóvenes Orhan Veli (1914.1950), Oktay Rifat y Mehli Cevdet (1914-1988), que, influídos por el mejor surrealismo, publicaron un libro manifiesto, titulado El extraño, que constituyó la base de lo que se llamó en Primer Nuevo Movimiento. Estos jóvenes declaraban:

“El gusto en el que se debe basar la nueva poesía no es el de la clase que constituye la minoría… No se trata sólo de defender las necesidades (de la mayoría), sino sólo de buscar y encontrar el propio gusto y hacer que domine en el arte… Un nuevo gusto no puede alcanzarse sino con medios nuevos…Hay que cambiar la construcción de raíz y forma…”

Este grupo acabó por influir enormemente en toda una generación de poetas, fundamentalmente gracias a los esfuerzos de Orhan Veli en cuya poesía, liberada de todo artificio, la lengua se vuelve sencilla y familiar. A la vez son los barrios de Estambul, sus habitantes, las labores cotidianas, las calles, lo que empieza a poblar los poemas. Los firmantes de El Extraño defendían un culto a la felicidad sencilla, a un modo de optimismo, a una fe en la alegría de vivir. Melih Cevdet decía: “yo soy el poeta de los días buenos”.

Orhan Veli

Orhan Veli Kanik, nació en Estambul en 1914 y murió en dicha ciudad en 1952, “demasiado joven para haber podido manifestar toda la fuerza de su extraordinario talento” (S. Salom). El fue el instigador de ese Primer Nuevo Movimiento, y sus poemas suenan así:

MI SOMBRA

Ya estoy fastidiado de arrastrarla,

desde que nací, en la punta de mis pies.

Ya es hora de que vivamos en el mundo,

ella su vida

y yo la mía.

ESTAR TRISTE

Me hubiese podido enfadar

con las personas que amo,

si el amor

no me hubiera enseñado

a estar triste.

MI MANO IZQUIERDA

Me embriagué

y te recordé,

mi mano izquierda,

mi mano inútil,

mi pobre mano.

Balthus (1908-2001): La habitación turca

Oktay Rifat

Otro poeta de los que firmaron El Extraño, Oktay Rifat, nació igualmente en 1914 (+ 1988). Su temperamento lírico lo acercaba a la poesía griega, su filosofía era europeísta:   el socialismo con rostro humano. Destacó por la maestría de su lenguaje. Aunque posteriormente escribió de modo más complejo, veamos dos poemas suyos en la misma línea de simplicidad de los de Orhan Veli:

MUELLE

Si contemplo el mar

se enfada el barco.

Si miro al árbol,

la nube.

Está bien. ¿Y el muelle?

AVIONES

Dicen que vendrán los aviones.

No les tengo miedo.

Mis barcos de papel,

mis soldados de plomo

están listos.

Y si éstos se estropean,

mi padre me comprará unos nuevos.

Mehli Cevdet

El tercero en firmar el libro manifiesto El Extraño fue Melih Cevdet Antay, nacido en Estambul en 1915 (+2002), que siguió estudios en Ankara y en Bélgica y trabajó en el Ministerio de Educación Nacional. Después de sus sencillos primeros poemas siguió evolucionando hasta convertirse en un poeta más complejo.  A la primera etapa pertenece el poema

MENTIRA

Soy el poeta de los niños buenos,

de la felicidad saco mi inspiración.

Hablo a las chicas de sus ajuares;

a los presidiarios

del perdón general.

Doy sorpresas a los niños,

a los niños cuyos padres se quedaron en el frente.

¡Pero son tan difíciles estas tareas!

¡Resulta tan difícil mentir!

Sait Faik

Ampliamos ahora el panorama con otros poetas no tan definidos en grupos que, sin embargo, contribuyeron enormemente a la modernización de la poesía turca. Anterior por su nacimiento a los de El Extraño, Sait Faik (1906-1954), aunque fundamentalmente cuentista, dejó un libro de versos, Tiempo de amar, donde se refleja como en el resto de su obra, la vida de Estambul. Procesado por alguno de sus libros, se retiró a la isla de Burgaz, próxima a la capital, donde llevó una vida sin ambiciones literarias. Murió, tras haber regresado a Estambul. Sus versos fueron una vía de aproximación a la cotidianeidad también para otros poetas.

GACELA MARINA

¿De dónde me viene esta alegría?

De mirarte hijo mío:

De los azules, de los almendros, del croar de las ranas en los estanques desolados

soy tu hermosura

el corazón de oro del mozo del muelle…

Del sol llegará una mañana

-el viento a las profundas penas-

peras de invierno de su botalón colgadas

jugosos membrillos de su batayola

tormentas envueltas en sus sucias velas

en sus melones la tranquilidad y la paz

dichosas orillas en sus sogas

una gacela marina.

AZOGUE

Dimos azogue a una moneda de veinticinco kurus

pescábamos lirios

era el atardecer.

La moneda de veinticinco kurus

el cielo, el anzuelo y el mar brillaban.

El vivero llegaba hasta el mar.

La barca era muy pequeña

habíamos pescado lirios.

El azogue había desaparecido de nuestro anzuelo

no desapareció

de la moneda en mucho tiempo.

Después  no pudimos pasar la moneda.

Nazim Hikmet

Damos ahora otro paso atrás para seguir adelante. Nos acercamos a Nazim Hikmet, nacido en Salónica en 1902 (+ 1963), que fue el primero. entre los poetas turcos contemporáneos, en alcanzar fama internacional. Entre sus versos hallamos dos que podrían servir de lema a cualquier hombre:

Vivir, como un árbol, solo y libre

y fraternalmente, como un bosque.

Entró en la academia Naval Heybeli en 1917. Huyó de Estambul a Anatolia durante la ocupación aliada en 1921 y partió a Moscú . Allí siguió estudios en la universidad. En 1925 regresó a su país donde, por sus ideas comunistas, fue encarcelado repetidamente hasta que en 1951 se exiló definitivamente. Su influencia en los poetas coetáneos fue decisiva desde que publicó el ya mencionado libro 835 líneas, escrito en una suerte de verso libre y rimado a través del cual alcanzó la síntesis del pasado y el presente cultural. Situado entre la crónica, la poesía y la prosa, le permitía retratar con amplitud la Turquía de su momento.

A sus Últimos poemas pertenecen los que voy a leer:

AL PARTIR

Al partir, me quedan cosas que acabar,

al partir.

Salvé la gacela de la mano del cazador,

pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.

Desprendí la naranja de la rama,

pero no pudo ser despojada de su corteza.

Estuve con las estrellas el día del juicio final,

pero no pudieron ser contadas.

Saqué agua del pozo,

pero no pudo servirse en los vasos.

Coloqué las rosas en la bandeja,

pero no pudieron ser talladas en la piedra.

No fueron saciados los amores.

Al partir, me quedan cosas que acabar,

al partir.

MÁRTIRES DE LA PATRIA

Mártires, mártires de la Patria,

¡ya es hora de que salgáis de la tumba!

Mártires, mártires de la Patria,

de Sakarya, Inönü y Afyon

y también de lkis Dumlupinar

y los Aydïn y Antep, que caísteis fusilados

Vosotros sois nuestras raíces bajo tierra

en donde ensangrentados descansáis.

Mártires, mártires de la Patria,

que dormís profundamente bajo la tierra

han llamado al enemigo

nos han vendido, ¡despertad!

Nosotros dormimos profundamente sobre la tierra

¡levantaos y despertadnos!

¡despertadnos!

Mártires, mártires de la Patria,

¡ya es hora de que salgáis de la tumba!

SOBRE LAS LLUVIAS RADIOACTIVAS

Cerrad bien las ventanas

no dejéis a los niños en la calle

las lluvias llevan la muerte a las semillas

llueve podredumbre.

Hay que limpiar las lluvias

la lluvia debe resplandecer de nuevo como la plata

llevar nada más que el sol a las semillas

los niños deben poder correr de nuevo bajo la lluvia

y podremos abrir de nuevo las ventanas a la lluvia.

Ivan Konstantinovich Aivazovsky (1817-1900)

Munis Faik Ozansoy

Paso ahora a un poeta menos representativo, pero muy especial, Munis Faik Ozansoy. Nació en 1911 en una isla de Mitilena, donde su padre era gobernador, en el seno de una familia de poetas, entre los que se contaba uno de los más importantes de finales del siglo XIX, su tío Süleyman Nazif. Estudió en el Colegio Mayor de Galatasaray y se licenció luego en Derecho. Trabajó para la radio y la prensa y figuró entre los fundadores de la revista Hisari. Fue de los primeros de su generación en  valorar nuevamente las formas clásicas. La mezcla de clasicismo y modernidad resulta en sus poemas altamente sugerente, creando contrastes como el destello de una gema o el enigma vislumbrado a través de una puerta entreabierta.

ALGO FALTA

Algo falta aquí donde me encuentro.

Algo falta, pero ¿qué es? No lo sé.

Tal vez naciera el mundo que presiento

si, al morir un día, se abriera una cortina.

Sobre  la redonda superficie de la tierra

todo está más o menos nervioso, limitado.

¿Qué ocurriría si la mano de algún hechicero

se detuviera un instante sobre todas las cosas?

¿Si los colores se conciliaran, si se afinaran las líneas,

si naciera un mundo sin materia, infinito?

¡No cabe, no cabe nuestra imaginación

en tres lados, cuatro puntos y cinco sentidos!

LOS JARDINES ENCANTADOS

Jardines encantados se reflejan sobre espejos escondidos.

Se convirtió en realidad el recuerdo de aquella época de leyenda.

Ruiseñores cantaron sobre los ramos en flor,

surtidores de oro llovieron sobre fuentes de plata.

En las comarcas del sueño no existen el horizonte,

el espacio ni las fronteras.

Ni invierno, ni verano, ni primavera. Un clima distinto para cada cosa.

La Vida, con alas azules, es un sueño continuo.

Fazil Hüsnü Dağlarca

Y dejamos a Munis Faik Osansoy  para acercarnos a Fazil Hüsnü Dağlarca, nacido en1914 en Estambul, considerado junto a Ilhan Berk, como el mayor de los poetas vivos. Terminados sus estudios  generales en la Academia de Guerra, en 1935, se especializó en la Escuela de Tiro. Como oficial de infantería recorrió diversas regiones del país. Fue coronel del Ejército hasta que en 1950 dimitió de su cargo y  fijó su residencia en Estambul. Ajeno a la influencia extrajera, pero con una visión de interdependencia entre todas las culturas, utiliza las singularidades de su idioma, que conoce a fondo, de forma creadora, empleando a la vez un vocabulario sobrio y sembrado de imágenes del paisaje de Anatolia. Dağlarca es uno de esos poetas intraducibles por su modo de emplear la lengua. Sin embargo, el poema se salva porque algo queda siempre debido a sus imágenes y conceptos. No en vano, en el primer simposio de poesía de Estambul, sin duda oponiéndose al conocido aserto de Mallarmé (“la poesía está hecha con palabras”), dijo: “la poesía es lo que queda cuando desaparecen las palabras”

EL QUE HEMOS MATADO

Tenía unos ojos que chispeaban con la noche.

Era valiente, demasiado valiente.

Nos hemos parado ante la puerta de la cueva oscura.

De paso, dejamos la lápida.

Con un inmenso chillido, se ha callado

el confidente de las noches y de los montes.

Ya no es como nosotros:

ya no bebe, ni se mueve:

jamás despierta,

duerme poco.

Serán tan extraños y tan sencillos

los adornos que hagamos con sus adornos.

Claros como sus plumas,

ciegos como él.

Preparado está, en la enemistad de los que le rodean,

el festín inagotable de la victoria.

El festín de que se alimentarán, al mismo tiempo

nuestra mente, nuestro miedo, nuestras manos.

MAR MEDITERRÁNEO

Dices que

las estrellas

van a rozar tus manos.

Dices que,

dentro de la penumbra silenciosa,

existe un lago

para los enamorados.

Dices que

estamos solos,

dentro de la noche azul,

y no puedes dormir.

Jean-Etienne Liotard : Monsieur Levett et mademoiselle Glavani en costume turc – La peinture de genre au XVIIIème siècle – Musée du Louvre

Estos poemas figuran en la mencionada antología de Solimán Salom, pero no me resisto a leer algunos cuartetos, poemas de 4 versos propios de la literatura turca, que probablemente tienen su origen en los rubayat, traducidos por mí y revisados por Mukkader Yaycioglu:

DONAR EL INFINITO

La noche
es don
de Dios

a los ciegos

SIN MIEDO

De oscuridad
no puedo ver
dónde pues
está la noche

NUESTRO INTERIOR EXTERIOR

Con lo visible

ser
pensar

con lo invisible

EN LENGUAS

Ellos hablan

bosque estrella montaña
yo

lo entiendo en turco

MIGRATORIO

Sólo

los pájaros

en el cielo sienten

que una montaña, una ramita se inclina

OTRA NOCHE

Avanzamos
avanzamos más

yo convertido en agua en esos lugares
el sueño monta los caballos

Estos últimos poetas, Dağlarca y Munis Faik Ozansoy, quedan al margen de los movimientos, pero también Oktay Rifat y Melih Cevdet, en sus años de madurez, se apartan de lo preconizado a través de El Extraño para escribir una poesía más compleja y personal. No había sido ajena a estos cambios, precisamente, la línea seguida por el Segundo Nuevo Movimiento, que nació como oposición al Primero, del que los poetas de El Extraño eran paladines.

A aquella etapa de buscada sencillez, que representaban Orhan Veli, Meli Cevdet y Oktay Rifat, siguió, pues, una etapa en la cual la poesía se dio a sí misma el nombre de «oscura-difícil». Esta poesía estaba cerca de la abstracción de las artes plásticas. A dicha corriente se le llamó Segundo Nuevo Movimiento y a él pertenecieron poetas como Edip Canserver, Cemal Sureya, Turgut Uyar, Ecce Ayhan e Ilhan Berk. Se trata de una tendencia que se concreta en versos cerrados, como he apuntado más o menos abstractos, ininteligibles a veces en un primer momento, pero que tienden a demostrar que, fuera de los caminos trillados, existe en las palabras y sus combinaciones la posibilidad de desvelar un sentido inesperado, acaso oculto. Ahora bien, del mismo modo que algunos de los poetas sencillos, como Melih Cevdet, evolucionaron hacia una mayor complejidad, por su parte estos oscuros lo hicieron a su vez hacia una mayor claridad, como veremos a través de los poemas de Edip Canserver y de Ilhan Berk. Entre otras, una de sus características es la referencia continua a la poesía dentro de sus poemas.

Así en estos versos de Edip Canserver titulados directamente:

MIENTRAS SE ESCRIBE UN POEMA

I

La fucsia necesita sol

De agosto es el camino

(El primer verso lo dijo un jardinero

el segundo, yo)

Junio es un vaso para el sediento

(Lo escribió alguien cuando estaba bebido

Al pie de las notas de arriba)

Con las rosas blancas en su mano

La mujer que sube las escaleras

Es un marco en algún sentido

Una declaración

(Lo cogí de un cuento de JOHN CHEEVER

Enseguida convertí la frase en cuatro versos)

Aquel verano no se dijo una sola palabra

Y se acabó todo lo no dicho

(El primer verso es del cuento TREINTA AÑOS de BACHMANN

Lo subrayó mi amiga con el lápiz de labios

Era un evento sin evento el segundo verso

Vi a la mujer a la que amé una vez

Sentada junto a la ventana

En el bar de un hotel al anochecer

En una servilleta de papel había escrito esto)

De junio es el camino

De mayo es el camino

(Quizá pronto escriba versos así.)

MIENTRAS SE ESCRIBE UN POEMA

III

No están helados, sino arrancados de un río

Estos versos, dijo sin motivo

Me acerco y empujo la prosa

La detengo esté donde esté (la poesía)

Igual que un cristal, sobre las llamas trémulas

Transparente, densa, equilibrada.

Pescó un pez mientras tanto (justo había terminado las palabras)

Se alegró como si encontrara braceando

El resbaladizo dios de la soledad.

 

Ilhan Berk

Para acabar paso a Ilhan Berk (1918-2008), gran innovador. Lector fervoroso de Francis Ponge, René Char, Mallarmé, Cocteau o E. E. Cummings, e interesado en el silabismo, pasó a formar parte del llamado “Segundo Nuevo Movimiento”, que negaba las convenciones literarias, llegando a ser el principal representante de la poesía “sin sentido”. Más adelante defendió el verso otomano clásico. Fiel a su impulso creador afirmó que el poeta escribe con “el sentido primero de las palabras, es decir, con su infancia”. Y la infancia es ante todo el reino de los ojos, acaso por ello dijo: “Todos los  escritores escriben con palabras, pero los poetas son los que ven las palabras”. Éstas, tal como las presenta Ilhan Berk, como observadas, diría en redondo, brincan o se desencajan del contexto, y, como consecuencia, aparecen a veces con rasgos cubistas.

Los objetos, el material literario (letras, signos de puntuación), los sultanes, los árboles, los pájaros, los vendedores callejeros o Estambul constituyen el mundo poético de Ihan Berk, que recibió los más altos galardones otorgados a la poesía en su país. Entre sus libros destacaremos Amorosamente (1968), Ceniza (1978), Mar de Galilea (1958) y Río hermoso (1988).

 ILHAN BERK RELATA LOS SUEÑOS DE LA TORRE DE GÁLATA

Soy una torre en Estambul. Prendí fuego a Estambul una mañana. Primero quemé la calle, dónde vivía ella. Aún se hallan entre mis recuerdos un niño, una mujer medio desnuda, un atardecer, aún se rezagan en mi memoria. Quemé los pájaros y los árboles. Sabemos que los pájaros y los árboles son incombustibles ¿verdad? Pues los quemé. Vi su boca que no se podría cambiar por todo el oro del mundo. Su boca me recordaba sin cesar ríos, tiendas, soles, trenes, caminos, bazares. Sus brazos prendieron fuego a los ardientes ríos toda la noche, toda la noche como si no estuviéramos en el mundo.

Quizá estábamos en esas mañanas no tocadas aún por la mano de Ivi

Eso era lo que decía yo.

Plantemos las flores dije.

¡Basta ya! Que no siga doblado el mar.

Desdoblé el mar.

(Me llevé  a los hijos del sultán Ahmet II a ver el cielo de Leyla Hanim, la poetisa)

 EL CIELO DE LEYLA HANIM, LA POETISA

Las manos del sultán Selim III equivalen al cielo de Leyla Hanim, la poetisa.

Sólo Selim III comprendió el cielo de Leyla Hanim, la poetisa.

El mismo lo demostró a los hijos de Ahmet I.

Las manos de Selim III rozaron el sol tocaron las mujeres, recogieron las flores.

En los poemas que escribía sólo pensaba en Leyla Hanim.

Estrangulé a Selim III.

AMORES SIEMPRE AMORES

Una noche olvidé mis manos y mis brazos en la Avenida de Istiklal. Una noche yo no estaba, aquella noche no estaba la luna veneciana, aquella noche nadie estaba, vi.

Ví que mi amada dormía, el hombre dormía, el niño en el que me desperté una noche dormía con la boca entreabierta, los sábados dormían.

Maté al hombre.

Cogí la soledad de Ahmet II

Ocupé mi sitio.

A LA ZAGA DEL CIELO

Diversas cosas se fueron a la zaga del cielo diversos bazares casas  ventanas se fueron.

Primero la cocina de Sultan Mehmet con 726 de personal, 63 cántaras de miel, 544 pollos, 336 fanegas de arroz

Luego 61 ocas, 19 adarmes de azafrán, 116 ostras, 78 gambas, 400 pescados, 10 adarmes de pimienta

Sal de Valaquia, 51 botellas de boza, 61 cabezas de ganados, 649 huevos  echaron a nandar.

Luego la cocina de Murat II con 1117 de personal, 30.000 pollos, 255.000 corderos, pimienta del Sur de la India, jengibre,

Luego azúcar, pan candeal, pan de trigo

Luego las dietas de Valde Sultan, 3 adarmes de azúcar, 12 kilos de mantequilla, 5 kilos de arroz

Bonitas uvas negras y rojas, harina de la buena, fécula

Luego maquillaje de fondo, kohl, colorete italiano, alheña de Bagdad

Luego cocinas de visir, por ejemplo la cocina de Damat Ibrahim Baja, la de Sokullu, la cocina de Yedi Sekiz Hasan Baja,

Luego la soledad de Ahmet II como un mundo

La carencia de hombres de Valde Sultan II

En fila echaron a andar.

Es decir las mañanas de Kanli Nigar Hanim, la juventud de Sureyya Bey, los atardeceres de Ciplak Ahmet

Es decir todos es decir la ventana,  delante de la cual se había parado Constantino el Grande y contemplado el mar

Es decir sangre, es decir sífilis, cáncer lo que no se puede nombrar en este mundo, es decir lo que carece de sugerencia, de vivencia

Es decir lo deshonrado

Es decir todo lo que hay de bueno

Es decir lo malo

Se fueron.

(Traducción de Çagla Soykán y Clara Janés)

Madrid, Facultad de CC. de la Información, Universidad Complutense de Madrid, 22 de octubre de 2012

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2 respuestas a Clara Janés: La poesía turca contemporánea

  1. Clara,¿podré saber quien es el autor de este poema? Lo saqué de una serie turca y no lo encuentro.Es cierto
    ya son las cuatro en punto
    me tendré que ir de aqui
    ya son las cuatro
    no es cierto.
    Estás aquí
    no es cierto?
    serán las cinco,y no estarás
    ni el día de mañana
    ni el día siguiente.

    Mujer de ojos negros
    eres muy hermosa
    te lo juro
    eres como una flor negra
    cuando veo
    que tus ojos se están cerrando
    si mi lugar
    estuviese en tus ojos
    por un instante
    bebería mi vida de un sorbo
    mujer de ojos negros
    eres muy hermosa.

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