Larra y la idiosincrasia española: «Vuelva usted mañana»

Zhai Guohao

Mariano José de Larra. José Gutiérrez de la Vega. (Madrid, Museo Nacional del Romanticismo).

El ante todo periodista del siglo XIX (aparte de escritor y político) Mariano José de Larra (o sus pseudónimos Fígaro, Duende, Bachiller, El Pobrecito Hablador, Juan Pérez de Munguía), equiparado en importancia con otros coetáneos de relevancia como Espronceda, Bécquer o Rosalía de Castro, ofreció a su público contemporáneo un artículo titulado “Vuelva usted mañana” (El Pobrecito Hablador. Revista Satírica de Costumbres, por el Bachiller don Juan Pérez de Munguía (seud. de Mariano José de Larra), n.º 11 de enero de 1833), en el cual ponía en tela de juicio la laxitud de los funcionarios públicos españoles para hacer frente a sus compromisos.  ¿Por qué de la importancia de este artículo?

El título ya da pie a intuir su contenido ya qe la expresión era muy popular entre la comicidad de la España de entonces, en la cual el retraso de las funciones laborales del funcionariado publico era motivo de chanza entre el vulgo. Comencemos por su estructura: cumple con el guion básico narrativo: introducción, nudo y desenlace. Fácil para el lector.

En primer lugar, un prólogo para situar al lector y hacerle más fácil la lectura posterior. Se trata de presentar al personaje principal, Monsieur Sans-délai. El trasfondo cómico del artículo comienza por el nombre de este personaje protagonista, ya que Sans-délai, en francés, significa “sin retraso”. Aquí, el autor, ya nos va situando en el título del artículo. Moniseur Sans-délai necesita cumplimentar unos trámites relacionados con un negocio en Madrid, que estima podrá hacerlo en quince días. Y topa con la burocracia española.

En segundo lugar, Larra desarrolla, con humor, las penas a la que se enfrenta su protagonista galo. La burocracia española es lenta y, peor, prepotente. Exige al ciudadano una paciencia exasperante ya que está caracterizada por la aceptación de una actuación funcionarial difícil de rebatir y ante la cual no hay respuesta posible, so pena de parecer ofensivo y empeorar las cosas. El funcionario está dotado de un poder sobre el tiempo de espera, que más vale no obligarle a demostrarlo.

En tercer lugar, como conclusión, el resultado casa con el carácter español. De quince días estimados por el señor Sans-délai, el asunto que le traía a Madrid, se extiende a los seis meses. Y, al final, el francés regresa sin haber concluido su negocio.

Con un escrito intencionadamente indirecto, narrativo, el autor muestra la escasa competencia de la actuación gubernamental en actividades, aparentemente poco especializadas y que dañan la imagen de España en el exterior (no olvidemos qe el protagonista es francés), en lo concerniente a la posibilidad de abrir negocios en el país.
El artículo plantea una serie de cuestiones importante. ¿Se trata de pereza, desidia, dejadez, incompetencia, prepotencia…o simplemente laxitud?

Veamos el año de publicación del artículo, 1833. Acababa de fallecer uno de los reyes más odiados de la Historia de la monarquía española, Fernando VII (pasó de ser considerado el “Rey Deseado”, al “rey felón”, responsable entre otros, de la derogación de la Constitución del19 de marzo de 1812 o “La Pepa”(festividad de San José, de ahí su nombre”), por un régimen absolutista al estiló del rey francés Luis XIV, el “Rey Sol” y causante de la llamada Década Ominosa de 1823 a 1833, donde se produjo una severísima represión a los liberales, con el cierre de periódicos y universidades…).

España inicia tímidos intentos de liberalización con Isabel II, apenas una niña, se encuentra investida reina gracias con permiso de Ley Sálica promulgada por su padre, pero como era menor de edad (contaba, entonces con tres años), el gobierno monárquico estuvo bajo la férrea regencia de su madre María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, hasta 1840. Una época de incertidumbre, pero de tímidas voces críticas, entre las que se encuentra el propio Larra.

El funcionariado español y la sociedad en general, quizás harta o desanimada, no tenía mayores razones para trabajar en un entono acomodaticio caracterizado por una estanquidad sin futuro, respaldada por una monarquía absolutista, cuya principal característica es el inmovilismo. La pereza es fruto, pues, no de la escasez de inteligencia sino de la situación. En un ambiente de control gubernamental dictatorial, la productividad es prácticamente inexistente. No existen razones para la competitividad, ya que todo se encuentra establecido. Aparte, el absolutismo provoca el efecto expulsión de la iniciativa privada, con lo cual, los avances o la innovación no tienen margen de maniobra.

La censura es parte de este sistema. Pero la censura puede ser salvada con rodeos lingüísticos y temáticos a los que acude Larra en su artículo. Resulta de extrema importancia resaltar el tacto con el cual Larra critica una situación salvando la posibilidad de censura con un contenido disfrazado de un humor basado sobre una supuesta historia de ficción, que salva la posibilidad de ofender, sobre todo, a instancias superiores. El delicado estilo, en forma de cuento, disfraza un artículo cargado de un juicio intencionado subyacente, sobre la actuación pública que, en manos de otros, quizás hubiera sido tan directo que pudiera haber ocasionado problemas a su autor.

Por otro lado, otra nota de humor se relaciona con el personaje que encarna Larra en su propio artículo y que interactúa con el protagonista, haciéndole ver la situación planteada dado el carácter de los españoles de la época: Fígaro. Otro elemento con una idea clara: quizás una alusión del personaje de la trilogía de Pierre-Augustin de Beaumarchais, un personaje un tanto peculiar, vividor pero crítico protagonistas de entuertos en los que participa, si bien indirectamente, con un protagonismo paradójico. Fue inmortalizado por Rossini con la ópera “El barbero de Sevilla”, Mozart con “Las Bodas de Fígaro” y Darius Milhaud con “La Madre Culpable”, respectivamente.

El artículo de Larra significa, por tanto, mucho más que un gran relato corto. Condensa en aproximadamente 8 páginas (en el original) un estilo narrativo crítico con unos objetivos de denuncia muy claros. Un ejemplo de periodismo sesudo, creativo, responsable, valiente, fustigador contra la injusticia, y muy enriquecedor. Un periodismo modélico que, en general, falta en el periodismo del siglo XXI.

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Zhai Guohao es alumno del MUIP. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Estudios Internacionales de Xi´an (China). Habla inglés, español y chino mandarín.
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